Gato negro gato blanco… y no es Kusturica
Años ha descubrí a Matsumoto Taiyou. Y claro está que me enamoré de su singular dibujo. Incluso me dejé medio riñón de la época en un libro de ilustraciones (importado, claro) del tal Taiyou. Muy bonico, por cierto. No hace mucho cayó en mis manos uno de sus mangas más destacables: Tekkon Kinkreet, que mi hermano supo a bien regalarme.
Tekkon Kinkreet responde a la recopilación de la serie homónima que se publicó allá por el 93-94 en Japón y que una panzá de años más tarde podemos disfrutar aquí de la mano de Glénat, bajo la forma de enorme tocho rojo de más de 600 págs., en una primorosa edición formato ¿wideban?… con esto de lo formatos me hago la picha un lío pero, vamos, que se trata de unos tomos arrejuntaos –tres en este caso- con tamaño mayor al tankobon. El papel huele muy bien.
¿De que trata? Pues es la historia de dos inseparables huérfanos, Kuro (negro) y Shiro (blanco), que viven libres y salvajes, cual gatos callejeros, en el barrio de Takara-cho. Allí reinan a través de la violencia, pero nuevos aires llegan al barrio y tendrán que lidiar con yakuzas y tipos -a cual más extraño- aún más temibles. Y no explico más por no fastidiar a futuros lectores. La historia en si es en esencia tan sencilla como profunda. Y, aunque en realidad todo gire en relación a los dos gatos salvajes de Takara-cho, Taiyou tiene la virtud de ahondar en el elenco de personajes que deambulan y se ostian por el manga, convirtiéndolos en parte vital del mismo.
La narración es dinámica, a ratos caótica –acorde al desarrollo argumental- y realmente vistosa. Y es que este manga se deja ver. El grafismo, si bien no responde a los cánones habituales del manga, es único, con tintes surrealistas y mucha fuerza expresiva. Taiyou no ahorra en detalles, recreando un paisaje urbano, caótico y onírico donde se desarrollan logradas escenas de acción y violencia. Todo un gozo para los ojos. En definitiva, pura poesía visual condensada en un ladrillo rojo de lo más recomendable.
PD: la pilicula del Kusturica también la recomiendo